Reacciones adversas a medicamentos: 250.000 ingresados y 14.000 muertes al año
Published October 16th, 2007 in Fármacos. Tags: datos, medicamentos, muertes, reacciones adversas.
Sabía que las reacciones adversas a medicamentos no eran algo común, lo que no suponía es que las cifras podían ser tan escalofriantes, según ha afirmado el profesor Julio Benitex en un seminario para perioditas celebrado en Tarragona (Biomedicina a la carta) más de 250.000 personas al año son hospitalizadas por este tipo de reacciones, y de ellas más de 14.000 mueren.
Por desgracia con estas reacciones poco se puede hacer salvo investigar cómo aplicar las dosis adecuadas en el momento adecuado por parte de los científicos y médicos y por parte del paciente una gran responsabilidad.
Responsabilidad a la hora de ser honesto con el médico y evitar la automedicación o medicación de otros (no son pocas las madres sobre todo cuando tienen varios hijos que administran a todos la misma medicina por inercia sin tener en cuenta que su reacción no tiene por qué ser la misma).
Vía | Vida saludable




Es mucha gente, muchísima, de acuerdo. Pero tiene algo “positivo”, tenemos una cifra bastante exacta de cuántas hay. En el prospecto de los medicamentos podemos encontrar todos los efectos secundarios que han aparecido durante el ensayo clínico, pero muchos no los conoceremos hasta que el fármaco no salga al mercado.
En ese momento se pone en marcha una maquinaria inmensa: la farmacovigilancia (que se considera la última etapa del ensayo clínico), en la que todos los profesionales de la salud tienen la obligación de participar. Los laboratorios registran los nuevos datos de efectos secundarios, durante los 2-3 primeros años hacen encuestas, informan a las agencias de salud de los países y los añaden a los prospectos.
Aunque estoy de acuerdo contigo en la forma de evitar muchos efectos secundarios, sí que es cierto que nunca se podrán prevenir todos.
Infección intrahospitalaria o nosocomial
Las bacterias que desarrollaron los enfermos en el HOSPITAL 12 DE OCTUBRE son endógenas, esto quiere decir, que se han producido por las reacciones adversas de los medicamentos (antibióticos) administrados a los propios pacientes, ver BACTERIAS ENDÓGENAS.
Una infección intrahospitalaria o nosocomial es un proceso contraído en un centro sanitario. Por definición, el paciente que la padece no presentaba síntomas ni signos de la enfermedad en el momento de su ingreso ni estaba en periodo de incubación.
En cuanto a los neonatos (recién nacidos), se define como infección nosocomial cuando nace un niño, y aparece infectado 48-72 horas más tarde, de una madre no infectada al ingreso.
El brote de la bacteria Acinetobacter baumanii multirresistente a antibióticos que ha sufrido el hospital madrileño 12 de Octubre, que según una investigación interna ha afectado a 252 pacientes y ha causado 18 muertes, es el mayor por este microorganismo documentado en España.
Las enfermedades infecciosas constituyen un grave problema de salud pública, siendo en los países subdesarrollados la primera causa de muerte. Según la OMS, las enfermedades infecciosas ocasionan unos 17 millones de muertes al año, además de originar un gran consumo de recursos sanitarios.
Una reacción adversa a medicamentos se define como cualquier efecto nocivo y no deseado de un fármaco, a dosis utilizadas para profilaxis, diagnóstico o tratamiento. Generalmente son de mínima repercusión, pero a veces pueden revestir gravedad e incluso llegar a poner en riesgo la vida del paciente. Los efectos secundarios de estos medicamentos causan daño a las mitocondrias, orgánulos procariotas y eucariotas.
UNA AMENAZA PERMANENTE
Sólo en Europa ha habido 3 millones de casos en 10 años, de los que unas 50.000 personas han muerto.
Reacción adversa a los medicamentos
Las reacciones adversas a los medicamentos aparecen cada vez con mayor frecuencia en la práctica médica diaria. Hace años eran muy poco frecuentes, pero con el auge adquirido por el desarrollo de la industria farmacéutica, que a menudo lanza al mercado nuevos fármacos y vacunas, y el uso indiscriminado, las reacciones adversas se han convertido en una patología bastante habitual.
Un efecto adverso, una reacción adversa a medicamentos o vacunas se define como cualquier efecto nocivo y no deseado de un fármaco a dosis utilizadas para profilaxis, diagnóstico o tratamiento. Generalmente son de mínima repercusión, pero a veces pueden revestir gravedad e incluso llegar a poner en riesgo la vida del paciente. Los efectos secundarios de estos medicamentos causan daño a las mitocondrias, orgánulos procariotas y eucariotas.
Reactogenicidad, capacidad de los fármacos o vacunas para producir reacciones adversas
Epidemiología
Las reacciones adversas leves son relativamente frecuentes y reconocidas, mientras que las más graves no son muy comunes y pueden ocurrir a cualquier persona sin anticipación. Se estima que un 10% de los ingresos a hospitales en algunos países, son debidos a reacciones adversas a medicamentos. Se ha estimado que entre un 15 y 30% de los pacientes hospitalizados presenta como mínimo una reacción adversa a algún fármaco.
Severidad
También se pueden dividir en leves o tolerables y en graves, incluso letales. Algunas reacciones producen discapacidad persistente o temporal, mientras que otras reacciones afectan la progenie por defectos o anomalías congénitas.
Factores de riesgo
Cualquier medicamento puede potencialmente causar una reacción adversa a cualquier persona por razón de sus propiedades químicas y a factores en el individuo que lo toma, incluyendo factores hereditarios.
Patología
Los pacientes susceptibles poseen, a menudo, un déficit enzimático congénito que pasa desapercibido en condiciones normales, pero que se pone de manifiesto clínicamente al administrarle el medicamento.
Las reacciones adversas, como las causadas por vacunas, pueden provocar reacciones citotóxicas
Síntomas
La aparición de síntomas no programados por la vacuna o medicamento pueden ser muy variados y debido a varios factores incluyendo los medicamentos en cuestión. Algunos de los más frecuentes incluyen:
Náusea, diarrea y vómitos de variada severidad, pérdida del apetito, erupción cutánea, dermatitis exfoliativa, eczema, dificultades para respirar, debilidad, sudores, úlceras, sangrado y anemia, confusión y otros síntomas neurológicos.
Uno de los efectos secundarios que se observan con mayor frecuencia es la aparición de candidiasis en los pacientes tratados durante tiempo con antibióticos o corticoides.
Las proteínas de elevado peso molecular como sueros, antibióticos, vacunas y extractos biológicos poseen un elevado riesgo de sensibilización per se.
Proteínas desnaturalizadas
Al ser manipuladas en el laboratorio las proteínas se desnaturalizan y las sustancias son alteradas. Entendemos la desnaturalización como un cambio estructural de las proteínas o ácidos nucleicos, donde pierden su estructura nativa, y de esta forma su óptimo funcionamiento, por ejemplo, las enzimas pierden su actividad catalítica, porque los sustratos no pueden unirse más al sitio activo, y porque los residuos del aminoácido implicados en la estabilización de los sustratos no están posicionados para hacerlo.
Muchas patologías degenerativas, como síndromes, etc. están causadas por la acumulación de proteínas desnaturalizadas, que forman agregados tan grandes que llegan a destruir las células.
El ADN mitocondrial contiene información genética para 13 proteínas mitocondriales y algunos ARN, no obstante, la mayoría de las proteínas de las mitocondrias proceden de genes localizados en el ADN del núcleo celular y que son sintetizadas por ribosomas libres del citosol y luego importadas por el orgánulo. Se han descrito más de 150 enfermedades mitocondriales. Tanto las mutaciones del ADN mitocondrial como del ADN nuclear dan lugar a enfermedades genéticas mitocondriales, que originan un mal funcionamiento de procesos que se desarrollan en las mitocondrias, como alteraciones de enzimas, ARN, componentes de la cadena de transporte de electrones y sistemas de transporte de la membrana interna; muchas de ellas afectan al músculo esquelético y al sistema nervioso central.
El ADN mitocondrial puede dañarse con los radicales libres formados en la mitocondria; así, enfermedades degenerativas y las cardiopatías tienen relación con lesiones mitocondriales.
Es peor el remedio que la enfermedad
Cómo afectan los medicamentos y vacunas a las mitocondrias
La interferencia de los medicamentos y vacunas en el funcionamiento de las mitocondrias tiene graves consecuencias, las células sufren un déficit de energía y al trastocar los mecanismos de oxigenación puede aparecer la enfermedad.
La reacción adversa inhibe una enzima humana llamado ADN polimerasa gamma (que se encarga de fabricar el ADN mitocondrial). Su inhabilitación disminuye el contenido de ADN mitocondrial lo que provoca la alteración de varias actividades de las mitocondrias.
Las mitocondrias necesitan para reproducirse de enzimas. Todos los medicamentos interfieren en la actividad enzimática. En consecuencia, la medicación puede bloquear la producción de nuevas mitocondrias, reduciendo así su cantidad e interfiriendo con sus funciones normales.
Los efectos secundarios asociados con la toxicidad mitocondrial producto de los medicamentos y vacunas existen desde hace años, han salido a la luz últimamente debido a su creciente incidencia y al papel que juegan en el desarrollo de las enfermedades. La razón de esta mayor incidencia es porque la gente abusa de la toma de medicamentos con mucha frecuencia. En consecuencia, aquellos efectos secundarios que se consideraban raros, son ahora más comunes. La toxicidad mitocondrial siempre ha estado presente, pero se ha dejado de diagnosticar.
La toxicidad mitocondrial y la acidosis láctica
Las células sanas producen normalmente lactato, que es un subproducto natural del procesamiento que las mitocondrias hacen de la glucosa y la grasa. El organismo rutinariamente desecha el lactato a través de las funciones corporales normales. Sin embargo, la toxicidad mitocondrial por reacciones adversas puede crear niveles anormalmente altos de lactato en las células. Esto a su vez, puede llevar a una acidosis láctica, que es una condición que pone en peligro la vida por el exceso de ácidos metabólicos acumulados en las células.
Solo las proteínas nativas poseen la capacidad de regenerar en parte o en la totalidad los órganos enfermos. Las proteínas desnaturalizadas no pueden restaurar los tejidos celulares enfermos, y es por este motivo por el cual las enfermedades crónicas no tienen curación.
Conclusión: Tanto las proteínas desnaturalizadas, como las administradas en los medicamentos y vacunas enlentizan la actividad de las mitocondrias, perjudican la fosforilación oxidativa, disminuyen los niveles de oxígeno (Hipoxia), inhiben la combustión óptima intracelular, son la causa de la enfermedad y del envejecimiento prematuro.
“El éxito de la medicina se parece a la oscuridad, que cuanto mayor es menos se ve”
Los escasos éxitos alcanzados por la ciencia médica han sido a costa de unos efectos secundarios muy graves, que han conducido a las infecciones leves a través de mutaciones inducidas, a que se manifiesten otras de carácter más grabe, se han acelerado las mutaciones normales que se produce en la función celular como consecuencia de los efectos inhibidores que causan los medicamentos y vacunas administrados, anticipando las enfermedades y el envejecimiento prematuro, causado como digo, por errores mitocondriales.
Por todo esto, mis conocimientos empíricos unidos a los conocimientos de los especialistas en enzimología podrían demostrar conjuntamente cual es la causa verdadera de las enfermedades, contando con la necesaria disposición de las Instituciones Sanitarias.
Si todo esto puede llegar a demostrarse supondría un gran servicio a la Humanidad, y apelo a la libertad de expresión al que toda persona tiene derecho para difundir aquello en lo que cree estar completamente convencido y con más empeño todavía, si su descubrimiento revierte en beneficio de la HUMANIDAD.
Ante este panorama aterrador (desastre de la medicina), solo nos queda recurrir, cuanto antes, al significado del Juramento Hipocrático, que sean las proteínas nativas nuestra alimentación.
Proteínas nativas (proteínas naturales funcionalmente activas tal como se encuentran en los organismos vivos).
Las células alimentadas adecuadamente crearán inmunidad y darán al organismo la capacidad inherente de curarse a si mismo.
“No comprendo como un cura se ha de condenar y un médico enfermar”.
Jesús Pérez 31 de mayo del 2008
Más información Por el Dr. Héctor E. Solórzano del Río
Profesor de Farmacología del CUCS de la Universidad de Guadalajara y Presidente de la Sociedad Médica de Investigaciones Enzimáticas, A.C.
Realmente nadie sabe cuántas personas sufren de reacciones adversas por los medicamentos prescritos. En un artículo publicado en la revista médica JAMA, se afirma que en los EE.UU. cada año ocurren 2.000,000 de reacciones adversas a los medicamentos, matando a más de 180.000 personas. Esto las convierte en la cuarta causa de muerte en los EE.UU., después de las enfermedades cardíacas, el cáncer y las embolias (JAMA 1998; 279:1200-1205).
En la Gran Bretaña, asumiendo que el 10 % de las reacciones adversas a los medicamentos se reconocen y se reportan, el número de reacciones medicamentosas serias debe de ser de unas 47,000 cada año. La incidencia de reacciones medicamentosas graves por medicamentos prescritos se ha estimado como de 180,000 casos por año (Medavar C: Power and Dependence: Social Audit on the Safety of Medicine. Social Audit Ltd. London, UK, 1992).
Algunos estiman que 2 de cada 5 personas que reciben medicamentos experimentan efectos colaterales que son en muchos casos, más serios que la enfermedad que les están tratando (Thompson C and MacEoin: The Health Crisis. The Natural Medicines Society, U.K., 1988).
Muchos consideran que la razón de estas reacciones se debe a los métodos iniciales de prueba, los cuales se llevan a cabo en animales. El metabolismo animal no se puede comparar con el metabolismo humano. No sólo hay grandes diferencias en la estructura general, sino también entre la composición y el tamaño de los órganos del cuerpo.
No hay que olvidar que la bioquímica básica, incluyendo la actividad enzimática, puede diferir mucho entre la especie animal y la humana. Esta es también una razón porqué los animales difícilmente alguna vez responden a las substancias tóxicas en la misma forma en la que lo hacen los humanos y viceversa (Coleman V: Betrayal of Trust, European Medical Journal, Devon, UK, 1994).
Hay algunas razones por las que la prueba de medicamentos en animales no se puede solamente trasponer a los humanos y considerarse válido de inmediato.
Los medicamentos convencionales generalmente se prueban primero para ver su toxicidad en animales perfectamente alimentados y sanos, mientras que en la vida real, el mismo medicamento es consumido por humanos que ya están enfermos y débiles (Tuula E Tuormaa, Int Jour of Alter and Complem Medi, March 1998, pp. 26-28).
Ahora bien, a estos animales de laboratorio se le administra un solo medicamento, pero otra vez, en la vida real, la mayoría de los pacientes humanos no toman un solo medicamento sino una combinación (varias vacunas). Esto seguramente cambia el efecto farmacológico.
Regresando al impresionante encuentro de las 100,000 muertes anuales por reacciones medicamentosas; las cifras podrían ser peores si se incluyen los errores administrativos y las sobredosis (WYDDY, July 1998, p. 9).
Según el Dr. Bruce Pomeranz, Jefe de la Universidad de Toronto, las cifras son mucho más altas de lo que se esperaba.